MERLOT: Pasión Otoñal MERLOT: Pasión Otoñal

MERLOT: Pasión Otoñal

Suave y a la vez intenso, su fruta jugosa y delicada despierta nuestros sentidos con la misma serenidad que la tierra recibe a las hojas doradas arrancadas por el viento en una tarde otoñal. Vinos muy apacibles nacen de ésta cepa que reconoce su origen y alcurnia en la famosa región de Burdeos – Francia, allí se encarga de limar las asperezas de los más recios Cabernet Sauvignon, cepa con la cual constituye uno de los matrimonios más exquisitos del mundo vitivinícola.

El clima fresco y suelos ricos en arcilla contribuyen a exaltar su expresión, Nueva Zelanda, las zonas mas frescas de California, los valles frescos de Mendoza Argentina (Uco y San Rafael), la Patagonia y los valles Centrales Chilenos acunan ejemplares increíbles; pero sin duda es el Pomerol Francés el que dio nombre a su representante más conspícuo, el Chateau Petrus, uno de los vinos mas ricos y caros del planeta.

La reconocida docilidad del Merlot, lo ha llevado a ocupar un lugar privilegiado como vino de entrada para el público no consumidor y no por ello estamos hablando de una cepa menor; por el contrario se trata de vinos muy dúctiles con perfil variado, que van de los simples y económicos, por lo general ligeros y frutados hasta ejemplares de gran enjundia criados en barricas de roble que dejan en nuestro paladar un prolongado recuerdo de frutas rojas confitadas, vainilla, coco y chocolate.

En relación a la guarda, esta variedad tolera en general tiempos moderados, hasta 4 o 5 años los criados en roble, no obstante la casi totalidad de las marcas presentes en el mercado ecuatoriano se encuentran listas para su consumo.

A la hora de servir el Merlot, es conveniente refrigerarlo a una temperatura de 15-16 grados, solo así sus aromas de cereza, ciruelas, grosellas y tabaco logran mostrar todo su esplendor.

Llevar un Merlot a la mesa, es una apuesta segura cuando no tenemos un cabal conocimiento del gusto de nuestros comensales, su cuerpo medio y suavidad permiten una gran cantidad de opciones a la hora de realizar maridajes.

El fondo ligeramente vegetal y de hojas secas que tiene esta variedad conjuga de maravillas con carnes y verduras a la parrilla. Las pastas con salsas medianamente condimentadas, como unos ravioles en salsa boloñesa y los pescados de buen tenor graso a la parrilla son otra buena alternativa. Un lomo de cerdo o pato con una salsa de frutos rojos pueden hacernos vivir momentos de gloria con un merlot. Hasta la típica fanesca encuentra en este vino un fiel compañero. Sin lugar a dudas estamos ante una joya de la enología que aguarda paciente el momento del descorche para colmarnos de placer.


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